¿La depresión mejora en verano?

29 de agosto de 2025

La depresión es un problema de salud mental que cada vez se visibiliza más, lo cual es una buena noticia. Pero todavía hay muchos mitos e ideas erróneas sobre ella. Uno de ellos es pensar que el único síntoma que presenta una persona con depresión es tristeza, y que si tiene oportunidades de hacer cosas agradables (ver a sus amigos, viajar, hacer planes), se sentirá mejor.

El verano es una época del año muy anhelada por muchas personas. Las temperaturas agradables, los días largos, los planes, los viajes, las vacaciones… Solemos asociar esta estación con descanso, disfrute y desconexión. Es una idea muy extendida, y también bastante deseada.

Pero esta percepción positiva sobre el verano aparece con más fuerza cuando nuestra salud mental está en buen estado. No todo el mundo vive esta época del mismo modo. Para quienes atraviesan dificultades emocionales, psicológicas o se encuentran en un proceso de recuperación, el verano puede generar sensaciones muy distintas.

La presión social por “tener un verano lleno de planes y diversión” puede hacer mucho daño cuando la persona no se siente con ánimo, motivación ni energía para ello. Y en ese contexto surge una pregunta importante: ¿el verano puede mejorar la recuperación de una persona con depresión?

Este pensamiento, aunque bienintencionado, es un error. Además de la tristeza, uno de los síntomas centrales de la depresión es la pérdida de interés o placer por las actividades que antes sí lo generaban. Es decir, la persona no puede disfrutar, aunque quiera. Y eso puede ser muy frustrante, sobre todo si a su alrededor hay personas que no comprenden lo que le ocurre y le insisten en que “salga”, “haga cosas” o “aproveche el verano”.

Si la recuperación fuese tan sencilla como irse de viaje o salir con amigos, muchas depresiones desaparecerían en verano. Pero no funciona así.

Depresión en verano: lo que sí puede ayudar

La depresión es una condición compleja que requiere tratamiento profesional y tiempo. Su evolución pasa por diferentes fases y no depende de la estación del año. Sin embargo, hay ciertos aspectos del verano que pueden ser beneficiosos.

Uno de los más relevantes es el acompañamiento emocional. Durante el verano, muchas personas tienen más tiempo libre, menos obligaciones laborales o académicas y una mayor disposición para compartir momentos. Esto puede traducirse en más oportunidades para que una persona con depresión se sienta acompañada y menos sola.

No se trata de forzar ni llenar la agenda con actividades, sino de ofrecer una presencia genuina, sin exigencias. Acompañar desde el respeto, la escucha activa y el cariño puede tener un impacto muy positivo en el bienestar emocional de la persona.

Además, el aumento de horas de luz solar también puede tener un efecto beneficioso. La exposición moderada a la luz natural puede ayudar a algunas personas a sentirse un poco mejor, ya que influye en procesos biológicos relacionados con el estado de ánimo y el descanso. Aunque no es una solución en sí misma, este pequeño estímulo puede sumar en un proceso de recuperación ya en marcha.

La importancia de comprender y no presionar

Las personas con depresión viven una realidad muy compleja. Hay síntomas visibles, como la tristeza o el aislamiento, pero también hay otros más silenciosos: baja autoestima, problemas de sueño o alimentación, dolores físicos, dificultad para tomar decisiones… Cada caso es distinto, pero en todos ellos, el sufrimiento es real y no se elige.

Por eso, en vez de presionar o comparar con lo que “debería” estar sintiendo en verano, lo mejor que podemos hacer por alguien con depresión es ofrecer presencia, respeto y apoyo emocional.

El verano no cura la depresión, pero puede ser una oportunidad para acompañar mejor. No todas las personas vivirán igual esta estación, y eso está bien. Entenderlo es clave para cuidar también la salud mental en verano.

Si conoces a alguien que no está pasando un buen momento, pregúntale cómo está sin juzgar. A veces, el mejor plan de verano es simplemente acompañar desde el corazón.

8 mitos sobre ansiedad y depresión

28 de agosto de 2024

La ansiedad y la depresión son dos patologías muy presentes en nuestra sociedad. A menudo, estos términos se utilizan en el lenguaje coloquial con expresiones como «qué deprimido/a me siento hoy» o «tengo ansiedad ante un hecho puntual». Sin embargo, es crucial no confundir estos sentimientos ocasionales con los trastornos de ansiedad y depresión.

El uso frecuente y casual de estos términos puede llevar a malentendidos cuando una persona realmente presenta un trastorno de ansiedad o depresión. Los «consejos» dados sin una comprensión adecuada del problema pueden afectar negativamente a quienes sufren trastornos de ansiedad o depresión.

Mitos sobre ansiedad

La ansiedad siempre es negativa

La ansiedad es una respuesta fisiológica y emocional que todos experimentamos ante situaciones estresantes. En niveles moderados, no es negativa; de hecho, puede ayudarnos a ser más productivos y afrontar retos con mayor eficacia. La ansiedad moderada nos prepara para actuar ante desafíos y es, por tanto, una respuesta adaptativa.

La ansiedad se pasa si te calmas

En los trastornos de ansiedad, los niveles de ansiedad son intensos y sostenidos, generando un gran malestar emocional e interfiriendo en la vida cotidiana. Intentar «calmarse» no es suficiente, ya que se trata de un estado psicológico y emocional que sobrepasa a la persona y debe ser tratado con psicoterapia.

La ansiedad solo la experimentan los adultos

Los trastornos de ansiedad también afectan a niños y adolescentes, siendo bastante comunes en estas poblaciones. Los niños y adolescentes pueden experimentar ansiedad por diversas razones, como problemas escolares, sociales o familiares, y es importante reconocer y tratar estos síntomas tempranamente.

La ansiedad solo la sufren las personas que son muy nerviosas

Los trastornos de ansiedad tienen un origen multifactorial. Para su desarrollo, deben darse distintas variables: genéticas, biológicas, ambientales, aspectos del repertorio de personalidad y emocional de la persona, etc. No es una única causa, y las tendencias de personalidad son una de las variables que se pueden dar, pero también existen otras que pueden incrementar o reducir la probabilidad de desarrollar el trastorno.

Mitos sobre depresión

Tener depresión solo les pasa a personas débiles

La depresión puede afectar a cualquier persona, independientemente de su fortaleza. Para desarrollarla, se deben combinar factores genéticos, cerebrales, ambientales y de personalidad. La percepción de que solo las personas débiles sufren depresión es un estigma que puede impedir que quienes necesitan ayuda la busquen.

Depresión es solo sentir tristeza

La tristeza es un síntoma conocido, pero la depresión incluye muchos otros síntomas, como sentimientos de fracaso, culpa, apatía, desmotivación y falta de disfrute en actividades placenteras. A nivel cognitivo, puede haber problemas de memoria, atención y concentración, y rumiación cognitiva. En el ámbito conductual, se pueden observar cambios en hábitos alimenticios y de sueño, así como dolores físicos sin causa aparente.

Las personas que tienen depresión se muestran tristes

Aunque la tristeza es un síntoma común, no siempre está presente. Muchas personas con depresión pueden parecer bien y fingir normalidad. Esto se conoce como «depresión enmascarada» y puede dificultar que amigos y familiares reconozcan la gravedad de la situación.

Las personas con depresión no hacen nada por salir de ese estado

La depresión causa sufrimiento emocional y altera el funcionamiento cotidiano. Los síntomas alteran el pensamiento, la emoción y la conducta, haciendo difícil que la persona mejore solo con esfuerzo personal. La combinación de psicoterapia y, en algunos casos, tratamiento farmacológico es el enfoque más efectivo. Además, es importante entender que la depresión no es solamente un estado de ánimo que se puede superar con fuerza de voluntad; es una enfermedad que requiere tratamiento profesional.

Importancia del apoyo y la comprensión

Comprender estos mitos es crucial para ofrecer el apoyo adecuado a quienes padecen ansiedad y depresión. No banalizar la sintomatología y reconocer el estado psicológico y emocional de estas personas puede fomentar un entorno donde se sientan seguros para pedir ayuda. Esto es fundamental para su recuperación y bienestar.

Al ofrecer un ambiente de comprensión y apoyo, es más probable que las personas afectadas busquen y acepten la ayuda necesaria, lo cual es un paso crucial hacia su recuperación. Además, el apoyo de familiares y amigos puede complementar el tratamiento profesional, brindando una red de seguridad emocional.