¿Por qué puede aparecer una recaída cuando estamos mejor?

10 de diciembre de 2025

Hay recaídas que duelen. Mucho. Cuando parece que estás empezando a levantar cabeza, que por fin hay un poco de calma, que te sientes más tú… de repente vuelve algo que pensabas que ya estaba superado. Ansiedad que regresa sin avisar. Tristeza que aparece otra vez. Miedos que creías haber dejado atrás.

Una recaída no solo asusta: desespera, descoloca, rompe la sensación de avance y puede hacer que pierdas la confianza en ti. Muchas personas se preguntan: “¿Cómo puede ser que esté peor ahora, si hace unos días estaba bien?” “¿De qué sirve todo lo que avanzo, si vuelvo a estar mal?”

Hoy quiero explicarte por qué una recaída no significa que estés fallando.

Una recaída no es una señal de que vas hacia atrás

A menudo pensamos que mejorar significa subir una escalera en línea recta. Pero los procesos emocionales no funcionan así.

Sanar implica tocar heridas profundas. Implica revisar partes de ti que llevan mucho tiempo pidiendo atención. Y aunque avances, esas partes no desaparecen solo porque estés teniendo una «buena racha».

Por eso, cuando aparece una recaída, no indica que hayas “retrocedido”, sino que estás enfrentando algo que necesita un poco más de tiempo, espacio o de cuidados.

No es consuelo fácil. No es un “todo pasa por algo”. Es simplemente cómo funciona la mente humana.

Cuando empiezas a estar mejor, aparecen cosas que antes no podías ver

Cuando llevamos mucho tiempo en un estado de malestar, la prioridad es sobrevivir. Nuestro cuerpo y nuestra mente se enfocan en lo básico: aguantar, funcionar, sostenerse.

Cuando ese malestar empieza a bajar, por fin hay espacio para que aparezcan emociones, recuerdos o sensaciones que antes no podían salir. Esto puede parecer una contradicción, pero es algo que suelo ver mucho: cuando mejoras es cuando algunas cosas se hacen más visibles. Y lo visible puede doler.

El cuerpo también “recuerda”

Incluso cuando algo mejora, el cuerpo tarda más en relajarse. Puede seguir en alerta, como si tuviera miedo de que el malestar vuelva.

A veces una recaída es simplemente eso: el cuerpo diciendo “¿Seguro que es seguro bajar la guardia?” Esto no significa que estés mal otra vez, sino que estás en transición.

Permítete sentir frustración, es válida

No quiero que este texto suene a “las recaídas son maravillosas oportunidades”. Porque no lo son. Son duras. Agotan. Desaniman. Y es importante reconocerlo. Dar espacio al enfado, al cansancio, a la decepción. No tienes que ser positivo. Ni verlo todo bonito. Puedes sentirlo como lo sientes, y eso también forma parte del proceso.

¿Por qué recaigo justo cuando empiezo a confiar en mí?

Hay varias razones que solemos pasar por alto:

  1. Estás aplicando cambios nuevos

Y lo nuevo desgasta. Aunque sea bueno para ti. El cerebro necesita repetición y práctica para consolidar cualquier cambio emocional.

  1. Has bajado la guardia porque estabas mejor

Y eso no es algo malo. Significa que estabas confiando. Una recaída no invalida esa confianza.

  1. Algo te ha removido sin que te des cuenta

Pequeños gestos, comentarios, situaciones. A veces lo que te activa no es evidente.

  1. Estás más conectado contigo

Y esa conexión trae consigo emociones que antes estaban guardadas.

¿Qué puedes hacer en una recaída?

Primero, parar un momento

No para “controlar” lo que sientes, sino para darte espacio. Respirar. Reconocer que estás mal sin pelearte contigo.

No interpretar la recaída como un mensaje de fracaso

Tu mente puede intentar convencerte de que “es lo mismo de siempre”. Pero no es cierto. Tu contexto, tus recursos y tu conciencia no son los mismos.

Volver a lo que sabes que te sostiene

No grandes cambios. Solo lo básico: dormir, comer, pedir apoyo, hablar, descansar. Lo más simple suele ser lo más eficaz en un momento así.

Recordar que no tienes que hacerlo solo

Pedir ayuda también forma parte de avanzar. Acudir a terapia —o retomarla— no es un retroceso: es autocuidado.

Una recaída no dice nada malo de ti. No borra tu avance. No invalida lo que has conseguido.
No significa que “no puedes”. Significa que eres humano, que estás haciendo un trabajo emocional profundo, y que estás avanzando incluso cuando no lo parece.

Si ahora estás en una recaída y sientes cansancio o confusión, no estás fallando: estás atravesando una fase difícil, pero totalmente normal, de un proceso complejo. Y puedes salir de ella.

El camino hacia la terapia ¿es el momento de pedir ayuda?

1 de octubre de 2024

¿Alguna vez te has preguntado cuándo es el momento adecuado para buscar ayuda profesional en psicología?

Determinar el momento en el que debo acudir a terapia no resulta sencillo, aunque es fundamental valorar si lo que me sucede interfiere en cómo vivo mi día a día o repercute en el bienestar emocional que experimento habitualmente.

En nuestra vida, a menudo subestimamos la importancia de cuidar nuestra salud mental y emocional. En los momentos agradables de la vida nos resulta muy difícil pensar en perder nuestra salud física o mental, nos cuesta apreciar nuestro bienestar porque se da por hecho, creyendo incluso que podemos controlarlo.

Nuestra madurez y las experiencias de la vida nos van enseñando que esto no es así, más bien, aprovechar y disfrutar las cosas bonitas de la vida, dándoles valor es parte del bienestar psicológico de una persona.

¿Cuándo acudir a terapia?

La pérdida de nuestro bienestar psicológico o emocional puede ser causada por diversas situaciones, como eventos inesperados que alteran nuestro equilibrio emocional, cambios en nuestros valores o desequilibrios en la neuroquímica cerebral.

No existe una única etiología en los problemas de salud mental, por tanto, la dedicación a cada paciente consiste en el estudio minucioso de esa persona y las variables de su entorno para guiarle y acompañarle en ese recorrido de introspección, transformación y toma de conciencia.

Las circunstancias vitales, nuestras estrategias de afrontamiento, el manejo de nuestras emociones, van guiando nuestro recorrido de vida y muchas veces necesita ser revisado para poder mantener o recuperar nuestro bienestar psicológico. Dentro de la infinidad de posibilidades que puede tener una persona para acudir a terapia, se destacan dos:

  • Aparición de malestar psicológico y emocional, sufrimiento, dolor, o pérdida de la sensación de bienestar percibida.
  • Mejora y crecimiento personal de una persona que quiere evolucionar, cambiar, relacionarse mejor, o potenciarse como individuo.

¿En qué consiste la terapia?

La terapia no es un entorno donde se reciben consejos sobre tus problemas, tampoco es una guía indiscutible sobre lo que debes o no hacer en tu vida, más bien se trata de “una linterna” que te ayuda y te muestra el camino a veces sin que uno mismo se dé cuenta.

El psicólogo te brindará seguridad, escucha y comprensión, te ayudará a cuestionar tus decisiones para que aprendas a tomarlas por ti mismo, y te proporcionará las herramientas necesarias para avanzar en tu vida.

Características más relevantes de un proceso de terapia:

  • Es un proceso que se extiende en el tiempo y no sigue una progresión lineal; más bien, tiene momentos de altibajos.
  • Un buen proceso terapéutico requiere de una asistencia continuada a terapia (según necesidad y bajo valoración), dedicación a aquello que se aborda en cada sesión y entender que se trata de una transformación, no de una búsqueda de respuestas.
  • La psicoterapia te permite un cambio, el cambio que tú necesites.
  • Mediante la psicoterapia podrás darte cuenta de elementos de tu vida o de ti mismo que quizá habías pasado por alto y que son importantes para recuperar tu bienestar.

El resultado del proceso es que puedas entender tu camino de vida y recorrerlo por ti mismo, siendo más consciente, con muchos aprendizajes y probablemente con una nueva visión de la vida y de ti mismo.

Recuerda que buscar ayuda psicológica no solo es un acto de valentía, sino también un paso significativo hacia el autocuidado y el crecimiento personal. Permitirte explorar tus emociones y pensamientos con la guía de un profesional puede abrir puertas hacia una vida más plena y satisfactoria. No dudes en dar ese paso hacia una versión más saludable y consciente de ti mismo.