El término «adicción» se utiliza con frecuencia en la conversación cotidiana, a veces de manera informal, como cuando alguien dice ser «adicto al chocolate» o a un deporte. Sin embargo, este uso dista de la complejidad real que encierra la adicción.
Esto es peligroso porque cuando una persona es adicta normalmente lo que va a recibir por parte del entorno es una gran incomprensión, incluso se cuestionará si tiene una adicción o no y por qué no puede dejarlo.
Sin duda va a generar mucha confusión, porque una persona que no es adicta y dice serlo, evidentemente no está experimentando los síntomas de una adicción ni tiene las dificultades que tiene una persona que es adicta. Para comprender mejor qué es la adicción, es importante desmitificar algunas ideas erróneas:
- La adicción no surge simplemente porque a alguien le guste demasiado hacer algo.
- La adicción no es un vicio y tampoco es un mal hábito.
- Las personas adictas no son más “débiles” mentalmente que el resto.
- No pueden superarla únicamente con fuerza de voluntad, incluso si desean dejar de consumir y hacen esfuerzos por hacerlo.
Para profundizar en esto…
¿Qué es la adicción?
La adicción es un trastorno de control de impulsos, que está catalogado como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud. La adicción es una patología compleja con varios factores que influyen en su desarrollo. No se trata simplemente de que a alguien le guste hacer algo en exceso.
Los factores implicados en el desarrollo de una adicción son:
- Factores biológicos: alteración funcional y estructural de ciertas áreas del cerebro, destacando el sistema dopaminérgico.
- Factores del entorno: estilo de crianza, relaciones escolares, contexto social, acontecimientos estresantes vitales, etc.
- Factores del individuo: variables de personalidad (por ejemplo, impulsividad, búsqueda de sensaciones, necesidad de control en las situaciones, introversión-extroversión), dificultades en el manejo de emociones, estilos de comunicación ineficaces, etc.
- Acceso al consumo
Ningún factor por sí solo determina la adicción; es la interacción de estos elementos lo que lleva al desarrollo de este trastorno en la vida de una persona.
Hablando de consecuencias de la adicción
La característica más observable en la adicción es la incapacidad de la persona para detener el consumo, ya sea de sustancias o de comportamientos compulsivos, a pesar de las consecuencias negativas que esto pueda acarrear en su vida.
La adicción conlleva un profundo sufrimiento para quien la padece, al enfrentarse al desafío de controlar el consumo, que incluso con numerosos intentos, a menudo resulta inalcanzable. Además, en muchos casos, el consumo ya no busca el placer y la satisfacción, sino que se convierte en un mecanismo para evitar el malestar de la abstinencia.
Es importante destacar que tener una adicción no significa necesariamente haber perdido “todo” en la vida. He tenido la oportunidad de acompañar a numerosos pacientes cuyas vidas aparentaban funcionar sin problemas, pero que sufrían profundamente debido a la pérdida de control sobre su consumo.
Sin embargo, cuando la adicción no se trata, sus consecuencias continúan agravándose con el tiempo, afectando áreas importantes de la vida de la persona. Por tanto, es crucial buscar tratamiento lo antes posible para prevenir y detener el deterioro causado por la adicción.