¿Cómo saber si mi hijo/a adolescente consume sustancias?

11 de marzo de 2025

El periodo adolescente trae consigo conductas, actitudes, formas de pensar o de sentir que pueden confundirse con la presencia de un consumo de sustancias. A su vez, esta etapa también puede marcar el inicio de los primeros consumos. En otras palabras, pueden coexistir ambos factores.

Como especialista en el tratamiento de adicciones he encontrado a muchos padres con esta misma pregunta: “no sé si esto que está sucediendo es parte de la adolescencia o es que consume alguna sustancia psicoactiva”.

Entonces… ¿Cómo diferenciarlo?

Periodo adolescente

La adolescencia implica transformaciones profundas, tanto físicas como emocionales. Entre estas, destacan:

  • La oposición a las normas.
  • Cambios emocionales continuos.
  • Conductas desafiantes hacia los padres.
  • Mayor apego hacia los amigos.

Todo esto forma parte del desarrollo normal de esta etapa, que es una transición entre la niñez y la edad adulta. Durante este tiempo, los adolescentes comienzan a construir su identidad, explorar su autonomía y buscar su lugar en el mundo. No es un periodo sencillo, ni para ellos ni para sus padres.

El miedo por parte de los padres a que sus hijos comiencen a consumir drogas durante esta etapa es común. Esto se debe a que es un periodo de curiosidad y experimentación, con mayor acceso y exposición a sustancias psicoactivas. Sin embargo, no todas las conductas desafiantes o los cambios emocionales en la adolescencia son indicios de consumo.

Señales de alerta frente al consumo de sustancias

Algunos indicios que podrían ayudar a identificar la presencia de un consumo de sustancias son los siguiente:

  • Cambios repentinos en la alimentación o el sueño: Comer mucho menos o mucho más de lo habitual, o cambios drásticos en los horarios de sueño.
  • Aspectos físicos propios del consumo de sustancias: Esto incluye ojos rojos, pupilas dilatadas, alteraciones en el habla o comportamientos extraños como desorientación o falta de coordinación.
  • Mentiras recurrentes: Especialmente cuando están relacionadas con actividades o lugares donde se sospecha que pueda haber consumo.
  • Cambio repentino en el grupo de amigos: puede ser una señal de que algo está pasando. A veces, el consumo de drogas/realización de conductas compulsivas viene acompañado de nuevas relaciones que reflejan intereses o estilos de vida distintos. 
  • Gastos elevados o injustificados: Esto también incluye la desaparición de dinero u objetos de valor en casa, así como gastos de dinero que no se explican fácilmente.
  • Actitudes pasivas o defensivas en la comunicación: Puede notarse un aislamiento mayor o una agresividad/defensividad inusual al tratar temas delicados.

¿Qué hacer si creo que mi hijo/a adolescente consume alguna droga?

Antes de nada, es importante señalar que las adicciones no solo se desarrollan hacia sustancias psicoactivas. También encontramos conductas compulsivas que están cada vez más presentes en el día a día de los jóvenes, como las apuestas y otros juegos online, el uso excesivo de las nuevas tecnologías y las redes sociales.

Aunque el consumo de drogas genera mucha preocupación, estas conductas compulsivas también pueden ocasionar daños importantes en la vida de un adolescente. Por tanto, las señales descritas previamente también pueden aplicarse a este tipo de comportamientos.

Si sospechas que existe algún consumo de sustancias o conducta compulsiva, ten en cuenta lo siguiente:

  • Mantén una comunicación tranquila y sosegada: Evita la confrontación violenta o los juicios inmediatos. Es crucial abrir un canal de comunicación basado en la confianza y el respeto.
  • Habla desde la empatía y la comprensión: Hazle saber que tu intención es ayudar, no castigar. Escucha con atención y evita interrumpirle o minimizar sus sentimientos.
  • Consulta con un especialista: Si las sospechas persisten o hay evidencia clara de consumo, busca ayuda profesional. Un psicólogo especializado puede guiarte para afrontar la situación de manera adecuada y proteger el bienestar de tu hijo/a.